HISTORIA DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR

    INTRODUCCIÓN. La República del Ecuador, un país particularmente rico, constituye una fracción del sistema andino, participando, por ello, junto con otros países como Colombia y Perú, de una división biogeográfica en tres áreas claramente diferenciadas. En el Ecuador éstas se corresponden con la Costa, amplias planicies tropicales y húmedas; la Sierra, que corresponde a la región interandina de clima mesotérmico, coronada por agrestes pajonales y cumbres cubiertas de nieve eterna; y el Oriente o región amazónica, de carácter selvático, donde la humedad del trópico cobra su verdadero ser.

    Pese a su ubicación continental (Latitud 0"), tanto el clima como los distintos ecosistemas  -físicos y socioculturales- , se hallan influidos tanto por la acción de los vientos alisios constantes, como por la acción de dos corrientes marinas: la de «Humboldt», fría, de origen antártico, que corre de Sur a Norte junto a las costas chilena y peruana provocando a su paso una acusada desertización de las tierras costeras; y la del «Niño», cálida, norecuatorial, que procedente del Norte baña las costas de México y Centroamérica llegando hasta la línea ecuatorial. Ambas corrientes, conocidas desde antiguo, fueron utilizadas como rutas de contacto intercultural a lo largo de la historia ecuatoriana.

    El choque o entrecruzamiento de ambas corrientes, fenómeno conocido como «El Niño», provoca lluvias torrenciales, descenso en la oxigenación de las aguas marinas, desplazamientos de ictifauna y aves marinas, etc., dependiendo el mayor o menor grado de catastrofismo del punto de latitud en el que esta fusión se produzca.

    Dada su corta extensión en relación con la variedad de nichos ecológicos, abarca, en una corta jornada, el mar, zonas tropicales, semitropicales, las estribaciones de las cordilleras andinas, las nieves perpetuas, los valles intramontanos, el páramo y, finalmente, zonas selváticas de densa vegetación.    

    Por todo ello, el Ecuador presenta una posición geográfica estratégica de gran importancia ya desde la primera historia del continente americano. Encontramos el océano Pacífico que permitió la intercomunicación entre las culturas americanas, siendo un punto intermedio entre Mesoamérica (México y Guatemala) y Perú, al igual que la cordillera de los Andes, que jamás ha sido un obstáculo para los contactos en sentido Norte-Sur-Oeste, así como el Oriente que le abre puertas, a través del Amazonas y sus afluentes, a otros territorios.

    Por otra parte, la riqueza y variedad de los distintos nichos ecológicos a corta distancia, favorecieron la autosuficiencia de los grupos humanos que se asentaron, determinando que su cultura fuese sólida y milenaria como lo corrobora el nivel de desarrollo alcanzado desde épocas muy tempranas.

    Cada vez se acepta en mayor grado el comienzo del ciclo glaciar Würm/Wisconsin (70.000 - 60.000 a. C.) como la fecha más probable de entrada del hombre, por Beringia, en el continente americano, llegando éste a Sudamérica hacia el 30.000 a. C. Hay propuestas de fechas mucho más tempranas, pero los hallazgos en que éstas se basan están todavía en pleno debate científico.

    La ocupación más temprana del Ecuador por parte del hombre recibe el nombre de tradición de cazadores tempranos sudamericanos, con sus típicas puntas de proyectil toscas que evolucionan hacia las formas llamadas de «cola de pescado». Esta gente, probablemente, vivía en pequeñas bandas, y cazaba los últimos animales de la fauna pleistocénica junto con animales más pequeños típicamente holocénicos, a la par que recolectaba semillas, frutos y raíces comestibles.

    Las evidencias localizadas en el Ecuador de las culturas paleoindias y precerámicas no son muy numerosas. Entre ellas destacan El Inga, Exacto, Urcuhuayo, Cubilán, Vegas, etc.

    Con la llegada de un período de «óptimo climático», se empieza a producir un proceso de domesticación de plantas silvestres que será el germen del desarrollo agrícola, lo que dará paso a la sedentarización de los grupos humanos y a su desarrollo, tanto físico como sociocultural. Estamos entrando en lo que se viene definiendo como la etapa Formativa. Valdivia representa la cultura con cerámica más antigua, conocida hasta el momento, del Nuevo Mundo, aunque en algunos otros lugares del Noroeste sudamericano se han recogido evidencias materiales de, al menos, una antigüedad equiparable a esta cultura ecuatoriana.

    Real Alto, Valdivia, San Pedro, Loma Alta y Cerro Narrío, entre otros, son yacimientos referenciales para el reconocimiento, tanto de los modos de vida como de los procesos de evolución cultural en esta fase que se ha venido denominando como Formativo Temprano. En este período contamos con evidencias de preurbanismo, con plazas, montículos ceremoniales, distribución espacial de viviendas y áreas ocupacionales, etc. Este período presenta distintas subdivisiones atendiendo, generalmente, a la evolución estilística y técnica de los materiales cerámicos, verdadero rasgo diagnóstico de estas culturas prehistóricas.

    Su área de extensión está aún por definir dadas las posibles variantes regionales. Sin embargo, su territorio de influencia y expansión podría abarcar la totalidad de la franja costera, áreas de la sierra con zonas de paso al interior e incluso algunas zonas del Oriente.

    Del mismo modo la costa pacífica colombiana presenta características comparables, así como algunas áreas del interior y de la costa noratlántica.

    Machalilla, la cultura tipo del Formativo Medio, es posiblemente una de las más influyentes en la cerámica del Nuevo Mundo. Se observa un cambio profundo en las técnicas de fabricación con innovación en las formas y en las decoraciones. Este cambio puede apreciarse, sobre todo, en las figurillas.

    Entre Valdivia y Machalilla existe una lógica evolución, documentada sobre todo en la cerámica y en la dependencia de las actividades agrícolas. Si bien no llegó a abarcar una territorialidad tan extensa como Valdivia en la planicie costera, es notable la penetración de Machalilla hacia la Sierra y el Oriente (Cueva de los Tayos).

   La corta duración de Machalilla tendría su explicación en que más que tratarse de una fase en sí, se podría definir como una etapa intermedia entre el Formativo Temprano (Valdivia) y el Formativo Tardío (Chorrera).

    El sitio Chorrera, en la cuenca del Guayas, define la fase que se ha dado en llamar Formativo Tardío. Sin embargo, la cultura Chorrera se antoja más como una amalgama de distintos grupos, posiblemente con claras relaciones entre ellos, que explotaban los diversos ecosistemas del área costera y parte de la Sierra del Ecuador.

    Una cierta serie de rasgos comunes, sobre todo en la estilística de las vasijas cerámicas, ha hecho que un gran número de investigadores clasificasen a Chorrera como un Horizonte Cultural panecuatoriano, cuna de la nacionalidad indígena del país.

    La siguiente fase cultural, el Desarrollo Regional, se caracteriza por la formación de una serie de grupos que podemos denominar, por su organización social, como «señoríos». En cada uno de éstos, muy probablemente, uno de los señores se elevó a mayor rango, manteniendo a los demás dentro de un territorio determinado bajo su dominio. Cuando los distintos señoríos se fusionaron para formar agrupaciones con territorios considerablemente más grandes, nos encontramos en la última fase previa a la conquista, tanto inca como española (según territorios), es el llamado Período de Integración.

    Esta fase se caracteriza por contar, a efectos de investigación, con documentación etnohistórica, aunque ésta sea más abundante para la Sierra, debido a los datos recogidos por los españoles, tanto de los conquistadores incas como de sus propias incursiones en el territorio, mientras que para la costa es básicamente la información española (más tardía que la incásica) la que ha quedado como constancia.

    El estado Inca, con su invasión del territorio ecuatoriano, rompe el proceso estatalizador iniciado durante el Período de Integración. Después de varios reveses consolida su poder, bajo el reinado de Huayna-Cápac, en todo el callejón interandino, dejando como vestigio de su control los «tambos», caminos, fortalezas, templos, centros administrativos, etc.

    A la muerte de Huayna-Cápac se inicia la guerra civil entre dos sucesores: Atahualpa (en el Norte) y Huáscar (en el Sur). El primero triunfa al conquistar el Cuzco, pero es el fin, pues inmediatamente cae prisionero de los españoles en Cajamarca (1532). El año siguiente marcará la implantación de la colonia española con el asesinato de Atahualpa, después de un proceso semirreligioso/semijurídico que ha sido descrito como «mal concebido y peor ejecutado».

    El Ecuador es, igual que otros territorios novocontinentales, escenario de los enfrentamientos e intrigas de los conquistadores. Asimismo, los quiteños, sometidos por corto espacio de tiempo a los incas, conservaban su iniciativa y su disciplina guerrera, lo que posibilitó una fuerte resistencia por parte de dos señores quiteños, Quizquiz y Rumiñahui, que lucharon desesperadamente contra las tropas de Almagro y Belalcázar.

    Vencida la resistencia, la acción colonizadora se inicia con la fundación de ciudades que continuará hasta bien entrado el siglo XVIII: San Francisco de Quito, Santiago de la Culata de Guayaquil, San Gregorio de Puerto Viejo, Santa Ana de los Ríos de Cuenca, Villaviciosa de la Concepción de Pasto, Loja, Villa de Villar, Don Pedro de Riobamba, San Miguel de Ibarra, etc.

    En las ciudades y villas se organizan los cabildos según el modelo de los ya existentes en España. El Ecuador, durante la colonia, era una gobernación perteneciente al Virreinato del Perú formada por tres ciudades: Quito, Puerto Viejo y el Puerto de Guayaquil, cada una con extensos territorios. En 1536, Felipe II otorga a Quito la categoría de Real Audiencia, lo que le confirió autonomía jurídica, aunque siempre bajo la autoridad del Virreinato del Perú.

    El Ecuador actual fue la primera nación iberoamericana que planteó sus anhelos de independencia, como ha quedado demostrado desde el 10 de agosto de 1809, fecha en la que se instituye una Junta de Gobierno Autónomo tras deponer a las autoridades impuestas por la Corona. Sin embargo, no será sino hasta 1822, tras la batalla de Pichincha, cuando los ecuatorianos consigan su emancipación, primero integrándose dentro de lo que se conoce como la Gran Colombia, y posteriormente como nación soberana e independiente.

    El período de vida republicana del Ecuador se caracterizó por ser una etapa muy accidentada y tumultuosa: factores de orden geográfico, histórico, social y económico adversos han determinado muy violentas crisis políticas y frecuentes cambios institucionales que retardaron la estabilidad política, valioso recurso para el progreso de las naciones.

 

 

 

 

 

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Bibliografía: Infopedia en Español.