Antigua Plaza



El Cotopaxi


Santuario

LATACUNGA*

LA  CIUDAD  DE  L ALEGRÍA

 

    Texto: Carlos Villamarín Escudero

   Situada, cual rutilante joya, sobre un tapiz verde esmeralda y bajo la escudriñadora mirada de su celoso guardián, el imponente volcán Cotopaxi, la bella ciudad de Latacunga vibra de vida y de alegría. Hospitalaria por vocación, nada le complace más que el acoger con espontánea simpatía a quien tiene el privilegio de visitarla. Su innata generosidad, al igual que la aromada brisa que refresca su valle, llega, alcanza y nutre con proverbial ternura a todos.

   De estirpe panzalea e ibérica, es orgullosa de su mestizaje, que el oro de los siglos le otorgara nobleza inconmensurable. Grande en su destino, la felicidad que le adueña expresa siempre en radiante alegría que se despliega como los pétalos de una flor al beso del sol fúlgido.

   Sin embargo, su talante festivo alcanza su nivel máximo cuando la conmemoración de la independencia del dominio español convoca a la ciudadanía a rendir homenaje a su heroica gesta. Porque el culto a la libertad del latacungueño es sólo equiparable a su congénita generosidad. El espíritu rebelde de los patriotas que, el 11 de noviembre de 1820, ofrendaran su vida por la causa libertaria, está patente en cada uno de sus descendientes.

   Por tanto, noviembre es consagrado como el símbolo de la dignidad y el orgullo de esta ciudad cotopaxense que es también capital provincial. Entonces, los balcones de sus casas se engalanan de flores, que vuelcan pródigas su perfume en la atmósfera, las calles y plazas se transforman en escenarios de jocosas representaciones protagonizadas por artistas locales y acogen las caravanas de comparsas que concurren aun de lugares remotos de su jurisdicción provincial.

 

 

 

La Mama  Negra, cabalgando un fino corcel de gran alzada, tan oscuro como el color de ella misma, lleva  en una mano a su pequeña hija y en la otra un biberón repleto de leche que, en medio del regocijo general, derrama sobre los espectadores.

El "Rey Moro" precede la cabalgata artística

 

 

 

Jóvenes y hermosas damas vistiendo atuendo típico, expresan su alegría mediante la danza.

 

 

   Por cierto, la escenificación de “La Mama Negra” es el evento teatral más connotado del festival. Esta representación hace referencia a cierta legendaria mujer de color que —según se dice—, moró aquí en las postrimerías de la época colonial, y es interpretada por el personaje más conspicuo de la urbe (el gobernador de la provincia o el alcalde de la ciudad). “La Mama Negra”, no obstante el aspecto bufo que presenta y con el cual divierte a todos, es mirada y admirada con un respeto rayano en lo sagrado. Es ella la estrella del espectáculo, además, la razón y el motivo para que el latacungueño, disperso por el mundo, retorne año tras año a su patria chica. Pero esta romería no es un monopolio restringido al hijo ausente ni al morador aledaño, ya que no faltan extranjeros que, en crecido número, acuden a disfrutar de las divertidas incidencias que origina la presencia de este personaje legendario. Pero no es sólo "La Mama Negra" quien, con su gracejo, acapara toda la atención del espectador sino también la pléyade de personajes subalternos que la acompañan y que, a su tiempo, cumplen estricta y admirablemente con la función para la cual fueron concebidos. 

   Y ¡qué decir de la música que parece surgir de las estrellas y de esa eclosión de colores!

   No obstante, el contar con elementos que acaricien los sentidos y embriaguen el alma, siendo realmente un privilegio pocas veces alcanzado, no es todo lo que ofrece la Ciudad de la Alegría. Existe algo más que se suma a todo esto para que el bienestar sea completo: ¡su extraordinaria cocina típica! Aquí, el sentarse a la mesa no se parece en nada a la impredecible aventura que el comensal se ve forzado a correr cotidianamente en cualquier otra parte, ya que los conocimientos culinarios que sus cocineros despliegan en la confección de cada vianda, harán sentirse en la gloria al gastrónomo más exigente. En fin, es necesario visitar Latacunga para tener una aproximada idea de lo que debe ser el Paraíso.

   Además, la ubérrima Latacunga no es madre tan sólo de “La Mama Negra”, pues de su seno surgieron hombres que honran el nombre de la patria, como el filántropo Vicente León, el excelso poeta Félix Valencia, los laureados escritores Carlos Villacís Endara, Franklin y Leonardo Barriga López, los historiadores Neptalí Zúñiga, Paúl García Lanas y tantos otros personajes ilustres.

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  * Latacunga. Ciudad del centro de Ecuador, capital de la provincia de Cotopaxi y del cantón homónimo. Situada al pie del volcán Cotopaxi. Centro agrícola y ganadero. Ind. alimentaria y papelera. Cuenta con Universidad y aeropuerto de primer orden.