La actual superficie de la República del Ecuador, luego de que su territorio fuera desmembrado por sus voraces vecinos. El Protocolo de Río de Janeiro de 1942, viciado de monstruosas ilegalidades y pretendido convalidarlo con otro tratado también antijurídico, conocido como Declaración de Paz de Itamaraty, permite al Perú ocupar una amplia extensión de la región amazónica ecuatoriana.

 

ANTECEDENTES

  Las guerras fronterizas ha sido el peor de los males que el Ecuador, sin buscárselo, se ha visto obligado ha enfrentarlo desde su formación como estado independiente. Todo el trayecto de su historia está signado por la disputa fronteriza con sus codiciosos vecinos, por desgracia más fuertes. Víctima del demencial expansionismo de éstos, en cada una de las confrontaciones que ha tenido, ha ido perdiendo porciones importantes del antiguo territorio que le asignó el régimen colonial, en parte basándose en los territorios controlados por los antiguos señores naturales.

   La superficie de la antigua Audiencia de Quito era, originalmente, más del triple que la del actual Ecuador, pero tanto Brasil como Perú y Colombia se adueñaron de grandes zonas sin otra razón que la otorgada por el oportunismo y la supremacía armamentista. 

    En concordancia con la serie de usurpaciones y atropellos perpetrados contra la soberanía del estado ecuatoriano, en 1941 Perú se apoderó de una parte del territorio amazónico de su vecino, en una invasión relámpago, aunque largamente anunciada, que tuvo poca resistencia al haber un gobierno débil, el de Arroyo del Río. Las consecuencias del conflicto bélico no pudieron ser más trágicas para el país invadido, ya que se perdieron zonas potencialmente ricas en petróleo y en oro, además de albergar quizá la más exuberante biodiversidad del planta.

   Increíblemente, con la complicidad de los países llamados garantes y la indiferencia de América, al año siguiente, en Río de Janeiro, se firmó un protocolo de paz, amistad y límites, que legalizaba la invasión. Ecuador firmó el tratado forzado por tan nefastas circunstancias, que, como la espada de Damocles, pendían sobre su cabeza, pues negarlo le habría significado arriesgar las provincias de Sur, que venía ocupándolas Perú en un acto flagrante chantaje. Posteriormente, Ecuador lo ha denunciado ante los organismos internacionales.

    A partir de entonces, los enfrentamientos militares en la zona de frontera, han sido frecuentes. Los más significativos tuvieron lugar en 1981 y en 1995, con apreciables pérdidas de vidas humanas para ambos Estados contendientes. Nuevamente se firmó un tratado de paz ahora en la capital de Brasil, denominado "Declaración de Paz de Itamaraty", con nuevas concesiones territoriales efectuadas por el Ecuador en beneficio de Perú. Pero este suceso se aloja en una época posterior a la que tuvo lugar El Protocolo de Río de Janeiro y, por tanto, pertenece a otro capítulo de la historia negra del Ecuador.

Gustavo Vies

    El Protocolo de Río de Janeiro de 1942

PROTOCOLO DE PAZ, AMISTAD Y LIMITES ENTRE EL ECUADOR Y PERU

(Río de Janeiro de 1942)

Los Gobiernos del Ecuador y del Perú, deseando dar solución a la cuestión de límites que por largo tiempo los separa, y teniendo en consideración el ofrecimiento que les hicieron los Gobiernos de los Estados Unidos de América, de la República Argentina, de los Estados Unidos del Brasil y de Chile, de sus servicios amistosos para procurar una pronta y honrosa solución del problema, y movidos por el espíritu americanista que prevalece en la III Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas, han resuelto celebrar un Protocolo de paz, amistad y límites en presencia de los Representantes de esos cuatro Gobiernos amigos. Para este fin intervienen los siguientes Plenipotenciarios:

Por la República del Ecuador, el Señor Doctor Julio Tobar Donoso, Ministro de Relaciones Exteriores; y

Por la República del Perú, el Señor Doctor Alfredo Solf y Muro, Ministro de Relaciones Exteriores;

Los cuales, después de exhibidos los plenos y respectivos poderes de las Partes, y habiéndolos encontrado en buena y debida forma, acordaron la suscripción del siguiente Protocolo:

ARTICULO I

Los Gobiernos del Ecuador y del Perú afirman solemnemente su decidido propósito de mantener entre los dos pueblos relaciones de paz y amistad, de comprensión y de buena voluntad, y de abstenerse, el uno respecto del otro, de cualquier acto capaz de perturbar esas relaciones.

ARTICULO II

El Gobierno del Perú retirará, dentro del plazo de quince días, a contar de esta fecha, sus fuerzas militares a la línea que se halla descrita en el Artículo VIII de este Protocolo.

ARTICULO III

Estados Unidos de América, Argentina, Brasil y Chile cooperarán, por medio de observadores militares, a fin de ajustar a las circunstancias la desocupación y el retiro de tropas en los términos del Artículo anterior.

ARTICULO IV

La fuerzas militares de los dos Países quedarán en sus nuevas posiciones hasta la demarcación definitiva de la línea fronteriza. Hasta entonces, el Ecuador tendrá solamente jurisdicción civil en las zonas que desocupará el Perú, que quedan en las mismas condiciones en que ha estado la zona desmilitarizada del Acta de Talara.

ARTICULO V

La gestión de Estados Unidos, Argentina, Brasil y Chile continuará hasta la demarcación definitiva de las fronteras entre el Ecuador y el Perú, quedando este Protocolo y su ejecución bajo la garantía de los cuatro países mencionados al comenzar este artículo.

ARTICULO VI

El Ecuador gozará, para la navegación en el Amazonas y sus afluentes septentrionales, de las mismas concesiones de que gozan el Brasil y Colombia, más aquellas que fueren convenidas en un Tratado de Comercio y Navegación destinado a facilitar la navegación libre y gratuita en los referidos ríos.

ARTICULO VII

Cualquier duda o desacuerdo que surgiere sobre la ejecución de este Protocolo, será resuelto por las Partes con el concurso de los Representantes de Estados Unidos, la Argentina, Brasil y Chile, dentro del plazo más breve que sea posible.

ARTICULO VIII

La línea de frontera será referida a los siguientes puntos:

A) - En el Occidente:

1o. - Boca de Capones en el Océano;

2o. - Río Zarumilla y Quebrada Balsamal o Lajas;

3o. - Río Puyango o Tumbes, hasta la quebrada de Cazaderos;

4o. - Cazaderos;

5o. - Quebrada de Pilares y del Alamor hasta el río Chira;

6o. - Río Chira, aguas arriba;

7o. - Ríos Macará, Calvas y Espíndola, aguas arriba, hasta los orígenes de este último en el Nudo de Sabanillas;

8o. - Del Nudo de Sabanillas hasta el río Canchis;

9o. - Río Canchis en todo su curso, aguas abajo;

10. - Río Chinchipe, aguas abajo, hasta el punto en que recibe el Río San Francisco.

 

B) - En el Oriente:

1o. - De la Quebrada de San Francisco, el "divortium aquarum" entre el río Zamora y el río Santiago hasta la confluencia del río Santiago con el Yaupi;

2o. - Una línea hasta la Boca del Bobonaza en el Pastaza. Confluencia del río Cunambo con el Pintoyacu en el río Tigre;

3o. - Boca del Cononaco en el Curaray, aguas abajo hasta Bellavista;

4o. - Una línea hasta la Boca del Yasuní en el río Napo. Por el Napo, aguas abajo, hasta la boca del Aguarico;

5o. - Por éste, aguas arriba, hasta la confluencia del río Lagartococha o Zancudo con el Aguarico;

6o. - El río Lagartococha o Zancudo, aguas arriba, hasta sus orígenes y de allí una recta que vaya a encontrar el río Güepí y por éste hasta su desembocadura en el Putumayo y por el Putumayo arriba hasta los límites del Ecuador y Colombia.

ARTICULO IX

Queda entendido que la línea anteriormente descrita será aceptada por el Ecuador y el Perú para la fijación, por los técnicos, en el terreno, de la frontera entre los dos países. Las Partes podrán, sin embargo, al procederse a su trazado sobre el terreno, otorgarse las concesiones recíprocas que consideren convenientes a fin de ajustar la referida línea a la realidad geográfica. Dichas rectificaciones se efectuarán con la colaboración de representantes de los Estados Unidos de América, República Argentina, Brasil y Chile.

Los Gobiernos del Ecuador y del Perú someterán el presente Protocolo a sus respectivos Congresos, debiendo obtenerse la aprobación correspondiente en un plazo no mayor de 30 días.

En fe de lo cual, los Plenipotenciarios arriba mencionados firman y sellan, en dos ejemplares, en castellano, en la ciudad de Río de Janeiro, a la una hora del día veintinueve de enero del año mil novecientos cuarenta y dos, el presente Protocolo, bajo los auspicios de Su Excelencia el señor Presidente del Brasil y en presencia de los señores Ministros de Relaciones Exteriores de la República Argentina, Brasil y Chile y del Subsecretario de Estado de los Estados Unidos de América.

Firmado) Julio Tobar Donoso; Alfredo Solf y Muro; E. Ruiz Guiñazú; Oswaldo Aranha; Juan B. Rossetti; Summer Welles.