HERMANDAD IBEROAMERICANA
O CANIBALISMO 

LOS TRATADOS TERRITORIALES DURANTE LA HISTORIA DEL ECUADOR

   En 1740
   Tratado se San Ildefonso entre España y Portugal de 1777
   En el Protocolo Mosquera - Pedamomte de 1830
   En el Convenio del 18 de diciembre de 1832 (Tratado de Pasto)
   En el Tratado Tobar Río Branco de 1904 entre Ecuador y Brasil
   En el tratado Muñoz Vernaza - Suárez de 1916
   En el Tratado secreto Salomon - Lozano entre Colombia y Perú de 1922
   Entre 1830 y 1942
   Zona en la que el Protocolo de Río de Janeiro es inejecutable
   Territorio del Ecuador según la línea del Protocolo de Río de Janeiro

   Las guerras fronterizas ha sido el peor de los males que el Ecuador, sin buscárselo, se ha visto obligado ha enfrentarlo desde su formación como estado independiente. Todo el trayecto de su historia está signado por la disputa fronteriza con sus codiciosos vecinos, por desgracia más fuertes. Víctima del demencial expansionismo de éstos, en cada una de las confrontaciones que ha tenido, ha ido perdiendo porciones importantes del antiguo territorio que le asignó el régimen colonial, en parte basándose en los territorios controlados por los antiguos señores naturales.

   La superficie de la antigua Audiencia de Quito era, originalmente, más del triple que la del actual Ecuador, pero tanto Brasil como Perú y Colombia se adueñaron de grandes zonas sin otra razón que la otorgada por el oportunismo y la supremacía armamentista. 

    En concordancia con la serie de usurpaciones y atropellos perpetrados contra la soberanía del estado ecuatoriano, en 1941 Perú se apoderó de una parte del territorio amazónico de su vecino, en una invasión relámpago, aunque largamente anunciada, que tuvo poca resistencia al haber un gobierno débil, el de Arroyo del Río. Las consecuencias del conflicto bélico no pudieron ser más trágicas para el país invadido, ya que se perdieron zonas potencialmente ricas en petróleo y en oro, además de albergar quizá la más exuberante biodiversidad del planta.

   Increíblemente, con la vergonzosa complicidad de los países llamados "garantes", al año siguiente, en Río de Janeiro, se firmó un protocolo de paz, amistad y límites, que legalizaba la invasión. Ecuador firmó el tratado forzado por tan nefastas circunstancias, que, como la espada de Damocles, pendían sobre su cabeza, pues negarlo le habría significado arriesgar las provincias de Sur, que venía ocupándolas Perú en un acto flagrante chantaje. Posteriormente, Ecuador lo ha denunciado ante los organismos internacionales.

    A partir de entonces, los enfrentamientos militares en la zona de frontera, han sido frecuentes. Los más significativos tuvieron lugar en 1981 y en 1995, con apreciables pérdidas de vidas humanas para ambos Estados contendientes. Nuevamente se firmó un tratado de paz ahora en la capital de Brasil, denominado "Declaración de Paz de Itamaraty", con nuevas concesiones territoriales efectuadas por el Ecuador en beneficio de Perú. Pero este suceso se aloja en una época posterior a la que tuvo lugar El Protocolo de Río de Janeiro y, por tanto, pertenece a otro capítulo de la historia negra del Ecuador.

Gustavo Vies