Detrás de la cortina

EL CASO DEL ESPÍA SORPRENDIDO*

   Texto:

    Giovanny Villamarín H. y Carlos Villamarín Escudero


Giovanny Villamarín H.

 

Carlos Villamarín E

   ¿Cuál es realmente la naturaleza de la enigmática Cortina que limita la visibilidad del horizonte más allá de lo netamente tangible con el cual estamos familiarizados? Ciertamente, es difícil saberlo al menos de momento en qué consiste y cómo funciona, aunque estamos seguros de que, debido a alguna extraña circunstancia, de vez en cuando y por breves instantes se produce en ella una brecha, permitiendo interconectar el campo visible con el que lo oculta. Pero ¿qué contiene aquel recóndito mundo que normalmente permanece invisible a nuestros ojos? Presumiblemente cosas asombrosas que la mente humana, aprisionada en las paredes de esquemas sostenidos por el rampante escepticismo, no puede ni siquiera imaginarlas. Los sabios racionalistas predican que nada de lo que no puede  ser explicado y probado científicamente, posee existencia real. Fundamentan sus argumentos en la certeza (su certeza) de que, gracias al progreso que la tecnología ha alcanzado en la actualidad, es ya posible detectar hasta en el vacío absoluto la presencia de materia en alguno de sus variados estados. En consecuencia, nada puede pasar desapercibido al "ojo" escudriñador de los sensores diseñados para descubrir elementos primarios que constituyen la materia. Lo que en otras palabras significa que todo lo que escapa del alcance de los citados detectores no es sino especulaciones que pertenecen al orden de la ciencia ficción o al de la superstición. Así de simple.

   Sin embargo, ocurren casos y cosas insólitos que se manifiestan clara y espontáneamente aquí y allá, de los cuales no es posible soslayar ni mucho menos ocultar su presencia. A veces, donde menos lo esperamos, surgen éstos de repente para asombrarnos y aun ponernos los pelos de punta. Para descubrirlos no se precisa de excesivo esfuerzo, hace falta únicamente voluntad para conceder la debida atención a cuanto nos rodea, aunque no siempre es indispensable apelar a este arbitrio, ya que las "sorpresas" saltan a la vista con fuerza incontenible .

   La noticia de un cuerpo inerte que abandona intempestivamente su inmovilidad para ponerse a caminar, de una sombra que se materializa en furiosa fiera, de voces espeluznantes que surgen de una casa deshabitada o de furibundos sujetos que, saliendo de la nada, interceptan al tranquilo viandante, etc., no serán  siempre acogidas con demasiada confianza. El sentido común las rechazará sin más trámite que el de notar su incompatibilidad con la lógica. No obstante, no merecen que se las descarte a priori considerándolas meras patrañas. Lo justo y prudente será examinarlas detenida e imparcialmente, al margen de dogmas ortodoxos que impiden desembozadamente que una investigación sobre casos encasillados despectivamente como fenómenos sobrenaturales o extrasensoriales, enriquezcan a la ciencia con nuevos descubrimientos. Sobra decir que cualquier aporte que contribuya a dilatar el horizonte cultural, será indiscutiblemente beneficioso. Sin embargo, existen poderosas presiones para evitar que el nimbo de misterio que encierra a estos fenómenos sea develado, es también indiscutible.

   Pero esta página no tiene como objeto promover (al menos de momento) una campaña contra aquellos oscuros intereses por conservar incólumes las viejas tretas que nos han mantenido pendientes de la inaccesible puerta de lo sobrenatural. Su meta no va más allá del propósito llano de difundir casos extraños de los cuales hemos sido testigos, garantizando así su autenticidad. No presentaremos testimonios tomados de publicaciones difundidas por ningún otro medio, como tampoco divulgaremos aportes de dudosa procedencia por convincentes que parezcan serlos. Finalmente, queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de esta página sin la previa autorización de sus autores.

   Sin más, les invitamos muy cordialmente a usted a dar un vistazo a un personaje, sin duda de lo más sospechoso, procedente Detrás de la cortina.


 I.- El caso del espía sorprendido.

  

   Pequeña y curiosa ánfora procedente de una cultura desarrollada al oeste de la provincia de Pichincha, cuya antigüedad sería de por lo menos dos milenios. Debió estar unida a otro receptáculo similar, ya que existe huellas de tal vínculo, y fue elaborada quizá para usarla como perfumero. Su hermoso y complejo decorado sugiere la presencia de un calendario. ¿Acaso no lo es? Bueno, aún resulta prematuro afirmarlo o negarlo. Hace falta estudiarlo con mayor profundidad.

 
                 Figura 1 
 

 

  Hace unas cuantas semanas, al tratar de buscar un fondo que contribuyera a resaltar el aspecto de unas piezas arqueológicas (la de la figura 1 entre otras) con miras a ser fotografiadas, y luego de que probáramos sin éxito varios de distintos colores y diseños, se nos ocurrió la idea de usar uno completamente negro, convencidos de que sería el adecuado. Mas sucedió que no pudimos dar con nada que tuviese la menor semejanza con el objeto deseado, salvo un viejo mueble, cuyo tapiz era negro, que se hallaba casualmente a mano. Satisfechos de haber dado al fin con la solución, procedimos entonces a fotografiar las terracotas. Y lo que reveló aquellas instantáneas nos dejó ciertamente maravillados.

   La imagen de cada pieza se hallaba presente en la respectiva fotocopia como se podía esperar, aunque apenas fueron notadas, minimizadas por la impresionante figura que aparecía detrás de cada una de ellas. ¡El rostro adusto de alguien que, desde el fondo del cliché, nos miraba entre sorprendido y embargado de marcado interés! Sus ojos, circundados por oscuras cuencas y apenas visibles, taladraban la mente y fascinaban como los de un brujo. Ni la hermosa imagen de la pieza arqueológica situada en el centro de la figura, conseguía sustraer del efecto alucinante producido por ésta. En todas las impresiones, apenas con ligeras modificaciones del gesto, el rostro era siempre el mismo.

   Un ejemplo patente de lo aseverado es el caso de la figura 2, en ella se puede apreciar con absoluta claridad el rostro de aquel misterioso personaje que se dejó sorprender por el relampagueante lente de la cámara. Pues la terracota no resulta óbice alguno respecto a su visibilidad, tan sólo le oculta parte de la nariz.

 

 

 

   ¿Cuál era la misión secreta encomendada a este personaje cuando fue sorprendido por la cámara? ¿Se trata él de un agente oriundo de otro mundo, instalado aquí para facilitar el arribo masivo de sus compatriotas al nuestro, o simplemente de un terrícola, procedente de una época distinta de la presente, llegado para espiar lo que ocurre aquí y ahora? Difícil saberlo con exactitud.

 


Figura 2

 

   Luego de repuestos de la sorpresa, pero intrigados igual que antes por el extraño suceso ocurrido, intentamos poner en claro las causas posibles que habrían originado las asombrosas imágenes de las fotografías en cuestión. Empezamos por examinar cuidadosamente el tapiz del citado mueble bajo la sospecha de que podía estar en él la clave del misterio: algún borroso dibujo o marcas leves que a primera vista hubiesen podido pasar inadvertidos. Pero nada de ello encontramos en su bruna superficie. Ésta no contenía ni siquiera una arruga. Tampoco dieron resultado nuevas y sucesivas fotografías realizadas, desde diferentes ángulos y con distintos grados de luz, del viejo mueble con las figurillas o sin ellas, pues el espía se había apresurado a poner pies en polvorosa.

   Si él se ha ido definitivamente o simplemente, en resguardo de su tranquilidad, ha preferido mudar a otro sitio lejano o cercano, para volver sobre sus pasos en cuanto lo estimase conveniente, poco importa cuando poseemos pruebas irrefutables de su presencia aquí. Y una vez que ha sido descubierto, aunque cuente con la complicidad de poderosas entidades que se obstinan en mantener a la sociedad con las anteojeras puestas, difícilmente podrá pasar inadvertido al ojo avizor. Cada vez serán más frecuentes estos encuentros o avistamientos y entonces, posiblemente, sabremos cuáles son sus intenciones.

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* Poseemos desde luego todas las fotografías que nos han llevado a la conclusión expuesta. Pues si alguien, aconsejado por la duda, las solicita,  no tendremos el menor reparo en dárselas para que sean debidamente analizadas. Por lo demás, este no será el único articulo en salir a la luz,  muchos otros sobre este apasionante tema irán apareciendo periódicamente en esta sección.

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