¡Loa al Balcón de los Andes!

                              Por: Alma Grande

   Una eclosión de esplendente alegría fulgura la idílica ciudad de Sigchos (que en panzaleo significa: Balcón de los Andes), abatiendo de su cielo los túrbidos nubarrones que en los últimos tiempos limitaran sus horizontes de promisión. Inspirado por su luminosidad, que cifra su esperanza en la certeza de mejores días para su milenaria existencia, asiste palmariamente, aquí y ahora, una grata complacencia que arroba y emociona a la vez. ¡Grandes y halagadores presagios se vislumbran en el ámbito sigchense!

    En consecuencia, su densa demografía, ansiosa de anhelos de conmutación de sus áureos sueños en una hermosa y concreta realidad, ha situado su espíritu en el más elevado nivel del optimismo. Cifra su esperanza en su inminente progreso.

   Pero ¿cuál ha sido el motivo o la razón que generara en este importante sector del país de la Mitad del mundo esta inusitada metamorfosis anímica digna de un festejo multitudinario? ¿Cuál ha sido el motivo o la razón que de pronto consiguiese sustraer al sigchense del consuetudinario letargo que le tenía anclado al estadio más ignominioso de la indiferencia y la desidia? En fin, ¿Cuál ha sido el pábulo para que la ciudadanía, desistiendo de su contemplativa indolencia y asumiendo conciencia plena de su responsabilidad con el futuro, consiguiese romper el nefasto sortilegio en que había sucumbido a partir de la culminación del primer periodo de gobierno municipal? Pues, sin duda, el advenimiento a la alcaldía de la ilustre ciudad de Sigchos uno de sus conciudadanos más leales: el  Sr. Ing. José Villamarín Navarro.

   El eminente  Ing. Villamarín Navarro, formado profesionalmente en las aulas de prestigiosas universidades, además de su rico acervo cultural y moral, se ha impuesto la obligación de poner su ahínco y sus vastos conocimientos a disposición de su patria chica, fungiendo como su alcalde.

   Su ambicioso programa de gobierno municipal que se inicia hoy en el ya nada flamante cantón Sigchos, que lastimosamente ha recorrido a la deriva durante muchos años, es coherente con los perentorios requerimientos que éste precisa. Aparte de las metas impuestas como la ejecución de una infraestructura social que beneficie a la ciudadanía en salud y educación, varios de sus postulados han logrado realmente acaparar el interés general y situar la esperanza en un porvenir de prosperidad y dignidad. Claro, la promesa de que dentro de poco tiempo contará Sigchos con una amplia y bien surtida biblioteca, donde la juventud pueda dilatar sus horizontes de cultura, y un museo arqueológico que muestre como un libro abierto la prehistoria y la historia de esta ciudad andina, genera halagadoras perspectivas.

   Sin embargo, no obstante tan loables postulados del  Ing. Villamarín, es de esperar que en su administración se concrete aquella ambiciosa aspiración con que ha soñado siempre el sigchense: la construcción de una carretera que enlace directamente a Sigchos con Aloag. Una vía que, debido a su cercanía geográfica, uniría en poco tiempo la antigua capital de la gran nación panzalea con Quito. Ciertamente que esta áurea aspiración no será nada fácil llevarla a la práctica, pero con patriotismo y acometido con tesón, no sería nada imposible. Lo aseguran así expertos profesionales en la materia.

   Son éstas las razones para que la ciudad de Sigchos acoja con esperanzadora algarabía el advenimiento del nuevo gobierno municipal, con el Ing. José Villamarín Navarro a la cabeza de un grupo de colaboradores que también anhelan mejores días para su patria chica.

   ¡Loa a la ilustre ciudad de Sigchos en uno de sus mejores días de la historia!